domingo

Algunas palabras de Hermann Hesse sobre la poesía


El oficio de poeta es sagrado y lleno de renuncias, y no permite desviarse de lo trágico a lo social.

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La poesía crea un espacio mágico donde lo inconciliable puede conciliarse y lo imposible se hace real. Y a este espacio imaginario o suprarreal corresponde un tiempo de las mismas características, el tiempo de la poesía, del mito, del cuento, que contradice al tiempo histórico y datable y es común a las leyendas y cuentos de todos los pueblos y poetas. Aunque la auténtica magia se haya convertido en fenómeno raro, aún sigue viva en el arte.

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El respeto a la poesía, y un cierto respeto también al poeta, es ingrediente necesario para un vivir humano, aunque hoy pocos lo saben y practican. Pero el reino del espíritu y lo bello es un todo, y que el poeta exprese un pensamiento realmente nuevo es casi imposible: toma del tesoro de milenios, y no sólo cuando lo hace a sabiendas e intencionadamente, sino también cuando no lo sabe.

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El que carece de sensibilidad para el verso tampoco percibirá, al leer buena prosa, los valores más exquisitos y el encanto y belleza del lenguaje.

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Leer un poema es de todos los goces literarios el supremo y más exquisito. Sólo la lírica pura es capaz, a veces, de esa perfección, sólo ella alcanza esa forma ideal, penetrada totalmente de vida y sentimiento, que es el secreto de la música.

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El poeta no debe amar al público, sino a la humanidad, que en su mayoría no lee sus obras y, sin embargo, las necesita.

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